La bibliotecaria bonita (un cuento)
Ella era bonita y consiguió un empleo en la biblioteca municipal. Él dudó del criterio de selección llevado adelante por la Comisión Directiva, y quiso saber si la muchacha era apta para la tarea. Le deslizó un mensaje, decía:
Ardo por leerle a la oreja un poema del escritor Zulú: Print Banner. Mientras le unto los cartílagos con esa miel, a nuestras espaldas el Winco nos arropa, como un firmamento, con la música del compositor Cherokee, Meridiano de Grenwich, autor de "Esputa de una vez el Bacilo de Koch, por favor", y otros temas.
La espero el domingo 12, a las 12, en el 12º 12, mi depto.
El domingo 12, a las 12, en el 12º 12, él comprobó que ella no era apta para la tarea de bibliotecaria: acudió a la cita vestida de alemanita. Traía una canasta para ir de picnic y una sombrilla blanca y amarilla. Atuendo y elementos que jamás llegó a utilizar, pues se quedó atrapada en el ascensor.
Como en el pasillo no había toma corriente para llevar hasta allí una lámpara, o algo; y la bombita de luz estaba con la dendrita quemada, él y ella estuvieron toda la tarde del domingo charlando animadamente a través de la puerta de reja del ascensor.
Jorge Luis Sagrera
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