Del Álbum Familiar
Ayer entró al negocio mi tía M... Estaba atestado de clientes. Mi tía buscaba una camperita para la época. Yo no sé mucho de eso (no sé nada), pero andaba por ahí dando una mano porque había faltado una empleada. Le dije que podía ir mirando en los percheros que, aunque había que esperar, se estaba mejor afuera que adentro (34º en Capital Federal, record histórico) Yo la trataba con delicadeza, pues su hijo y mi primo estaba internado en Buenos Aires. Después le pregunté por un caída que ella había tenido hace un tiempo en la calle. Todavía, en el pómulo, había huellas del golpe. Me contó cómo había sido. Luego dijo que el domingo había ido a visitar a mis padres; hizo referencia a una situación que a mí me pareció pintoresca y sonreímos. El negocio seguía al tope. Me dijo que volvería en otro momento. Le día un beso al revés, en la otra mejilla, para evitar la zona herida. Se lo dije. Cuando se despidió me dijo:
-Gracias por hacerme reír un ratito.
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