martes, 25 de septiembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 23:04
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EL TALÓN DE ESAÚ






(novela por entregas. Capítulo 1/33)










Jorge Luis Sagrera










UNO


Moby Dick iba y venía entre los pupitres. Recitaba la tabla de los elementos químicos. Talón, planta: Magnesio. Talón, planta: Manganeso…
-…Mercurio, Molibdeno, Níquel, Nitrógeno, Oro- había poco espacio en las aulas del San Luis Gonzaga. Estábamos algo apretados –Oxígeno -. El delantal, a la gorda, también le quedaba apretado –Plata, Platino, Plomo, Plutonio, Polonio, Potasio, Radio, Selenio, Silicio, Sodio, Titanio, Tungsteno, Uranio, Vanadio, Yodo, Zinc.
El Zinc resonó en el aula como una piedra sobre un techo de chapa.
-Necesito notas- dijo Moby Dick.
Fue hasta el escritorio y abrió la libreta de calificaciones. Con un ojo revisaba la lista, con el otro detectaba nidos de arañas en el techo. Tenía estrabismo.
-¡Arenz!- gritó.
Cuando gritaba se le ponía tensa la glotis. Escupía. Los primeros se parapetaban detrás de las carpetas.
-¡Arenz!
-¿Yo, señora?
-¿Usted es Arenz?
-Sí.
-Excelente, Arenz. A usted lo buscaba.
-¿Para qué?
-Para que recite para mí y sus compañeritos la archirrepetida tabla de los elementos.
Yo sabía la tabla, es más, ese año peleaba la bandera con Gloria (no me importaba ser abanderado, me importaba que ella no lo fuese), pero necesitaba ganar tiempo.
-¿De sentado o de parado?
Me clavó la mirada. Una mirada extraña, que atravesaba. Reconocíamos ese don en Moby Dick, el de ver más allá de acá. Una mirada profética. Ojo profético.
-Arenz- dijo ella, serena como una corrida bancaria- No me haga entrar en ebullición. O sea: no me rompa las probetas.
-Sí, señora. Rojo. Amarillo. Verde. ¡Largaron! Magnesio, manganeso… Accidente en la chicana de Ascari. ¿Por orden, no?
Llevó sin disimulo una mano por detrás. Manoteó el borrador de arriba del escritorio. Cerró un ojo: el bueno: el profético. El borrador puede impactar en cualesquiera de las cabezas de los educandos. Tal vez salga por la ventana, atraviese el patio cubierto, y provoque un chichón en la frente de Domingo Faustino Sarmiento que está colgado en rectoría. Asomó la punta de la lengua entre los dientes… Butiche aseguraba haberla visto jugar al béisbol en las medias rojas de los camilleros de Detroit.
-Sí- me respondí-. Por orden es mejor: Magnesio, Mercurio, Molibdeno, Níquel, Nitrógeno, Oro…
Desde el pupitre de atrás y en voz baja:
-Espada- dijo Butiche.
-Oro- repetí, Palta… digo Plata. Platino, Plomo…
-La gorda- Butiche.
-Plutonio, Polonio, Potasio, Radio, Selenio, Silicio, Sodio, Titanio…
-Hundidio- Butiche.
-Tungsteno, Uranio, Vanadio, Yodo y Zinc. Listo, señora.
Moby Dick me miró. Las comisuras de los labios se le fueron súbitamente hacia arriba, como tiradas por dos piolincitos cósmicos: tenía treinta y tres de mano.
Falta envido.-Falta uno- dijo.
Gloria se dio vuelta, apoyó los codos en mi pupitre y descansó, sobre las manos cruzadas, el mentón. Hizo ojitos. Le soplé los ojos. Que te quedes bizca hasta el domingo a la noche. Que nadie te saque a bailar y la re.Dijo en voz baja:
-No sabía que Uno era un elemento- se mataba de la risa.
Dije:
-¿Uno, señora? Podría haber dicho. El clima de la Mesopotamia es apropiado para el cultivo del arroz con pollo.
-Sí- confirmó Moby Dick-: le falta un elemento.
Son veinticuatro, mirá que me voy a acordar cuál me falta. Déme un minuto, señora. A ver, recurramos al curso de supervivencia que hice en los Baby Scuit. ¿Mencioné todos los planetas? Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter. ¡Por Júpiter! La gorda se está poniendo nerviosa. Saturno, Urano, Neptuno, Plutón. Ajá, ¿qué nos queda? Podría seerrr Venusio. ¿Martinio? No ¿Terruño? Sí, Terruño puede ser. Gloria, cerrá la boca. ¿Te lavaste los dientes con cemento rápido?-Lo tengo en la punta de la lengua, señora.
-Suficiente por hoy, Arenz. Siete.
-Usted también siete- dijo Butiche en voz baja. –Flor de siete tiene.
-No es mala nota- dijo Gloria. –Si te sacás un trece en la próxima, el promedio te va a dar diez.
-¿Por qué no te vas a orinar, Gloria?
-¿Qué le pasa, Arenz?- dijo la gorda.
-Nada… le preguntaba a Gloria qué elemento me faltó.
Moby Dick se cruzó de brazos. Las tetas treparon hasta la garganta.
-Amígdalas expuestas- dijo Butiche -, para mí que hay que operar.
-Oxígeno, Arenz- dijo la gorda. –Le faltó Oxígeno.
En la sala de espera del aeropuerto recordé esa sentencia de Moby Dick. Sentencia con pretensiones de profecía: “Le faltó Oxígeno, Arenz”. Me faltó, es cierto. ¿Me faltará?
Por el ventanal vi la punta de una montaña incrustada en el cielo. Me reproché no haber encontrado oxígeno en ese lugar. De golpe sentí deseos de quedarme: los árboles parecían hechos de terciopelo verde y el cielo de cristal azul.
Subí al avión.
Ajústense los cinturones, oí.
Hay que pasar el invierno, dijo el Ingeniero Alsogaray. Otro profeta.Estamos a punto de despegar.
Eso, un punto va a despegar.

Tags: Novela, Literatura.

Comentarios
Publicado por Olivia07
miércoles, 26 de septiembre de 2007 | 0:53
entendì bien, vas en el primer capitulo de 33? Bien, me armarè de paciencia para ver la letra F de los apellidos!
Vamos bien, sigo cuerda.Chica:Sonrisa Gigante O.N.J.
Publicado por JorgeSagrera
miércoles, 26 de septiembre de 2007 | 9:03
Buen día Olivia Newton Yon. Estamos buscando tu apellido: se acerca a san Francisco: algo es algo. La novela, sí: faltan sólo 32 capítulos. Saludos, Jorge.