domingo, 30 de septiembre de 2007
El talón de Esaú (novela por entregas. Cap 6/33)
EL TALÓN DE ESAÚ
(novela por entregas. Cap 6/33)
Jorge Luis Sagrera
sagreravilla@redsp.com.ar
SEIS
Seguimos tomando vino, siempre frío. Cada vez que nos servíamos, regresábamos la jarra a la heladera. Butiche trajo una pipa que le había regalado el grupo de jóvenes de la parroquia. Fumamos. Nos pasábamos la pipa.
La pipa de la paz. Dos indios totalmente ebrios. Uno de ellos es muy capaz de trocar todo el oro Azteca por una tapa. Tapa que tape agujeros existenciales.
-¡Jáu!. Yo ser Chato Eichenberguer.
-¿Viste Danza con Lobos?.
-Cuatro veces- dije.
Decidimos representar algunas partes que nos habían gustado. El muy ciruja de Butiche, a toda costa, quiso ser John Dumber, es decir, Kevin Costner.
Yo podía elegir los siguientes papeles protagónicos:
a) El caballo de Kevin Costner, pero mis diálogos se reducían a relinchos. Si estaba cansado se me permitía sacar la lengua.
b) Dos Botines, el perro lobo. Final trágico. Muerto por el ejército norteamericano.
c) Cabello al Viento. Indio sioux con cargo jerárquico: Consejero de la tribu.
d) Ave Pateando. Indio sioux con cargo jerárquico: Consejero de la tribu.
e) Parada con Un Puño. Muchacha blanca cautivada por los sioux (a la postre devorada por John Dumber).
Elegí representar Cabello al Viento.
-Al buscar mi propia muerte- dijo Butiche Costner -me hicieron héroe en vida.
-¡Tucutúc, tucutúc, tucutúc!- galopé hacia el fuerte de la frontera. Frené. Provoqué un gran polvaderal -. ¡Soy Cabello al Viento!- grité con cara fiera -. ¿Puedes ver que no te tengo miedo?. ¡Piúng!- abrí fuego con una miga de pan que rebotó en la nariz de Butiche Costner. Él, temblando y sin los calzoncillos largos, me apuntó con la pipa, pero no disparó.
Después representamos el final de la película. Butiche Costner debe abandonar el campamento sioux. Lo hace en compañía de la linda muchacha. John Dumber prefería vivir como indio y no como blanco tres cuarto de perfil. Los soldados norteamericanos, al no poder encontrarlo, se ponían un poquito nerviosos: desplumaban hasta los plumeros que pasaban por ahí. Y Butiche Costner partió nomás a lomo de burro y curva cerrada. Yo, Cabello al Viento, aparecía, despeinado, en lo alto de una montaña (subí a una silla) y grité:
-¡Soy Cabello al Viento!. ¿Puedes ver que soy tu amigo?... ¡Soy Cabello al Viento!...
El eco de esas palabras soltadas en la película, rebotaba en cada pared y mueble de la cocina.
Lloré sin escrúpulos. Le dije a Butiche que mis lágrimas eran tan de ficción como las escena que habíamos representado. Lloré por la separación de Cabello al Viento y John Dumber y porque todas las películas que me gustan, al final terminan. Lloré por el tiempo perdido y porque la brújula se me fue entre los fierritos de la alcantarilla. Lloré, tal vez, porque algún domingo a la tarde va a llover y el lunes habrá que levantarse temprano para ir a la escuela.
(novela por entregas. Cap 6/33)
Jorge Luis Sagrera
sagreravilla@redsp.com.ar
SEIS
Seguimos tomando vino, siempre frío. Cada vez que nos servíamos, regresábamos la jarra a la heladera. Butiche trajo una pipa que le había regalado el grupo de jóvenes de la parroquia. Fumamos. Nos pasábamos la pipa.
La pipa de la paz. Dos indios totalmente ebrios. Uno de ellos es muy capaz de trocar todo el oro Azteca por una tapa. Tapa que tape agujeros existenciales.
-¡Jáu!. Yo ser Chato Eichenberguer.
-¿Viste Danza con Lobos?.
-Cuatro veces- dije.
Decidimos representar algunas partes que nos habían gustado. El muy ciruja de Butiche, a toda costa, quiso ser John Dumber, es decir, Kevin Costner.
Yo podía elegir los siguientes papeles protagónicos:
a) El caballo de Kevin Costner, pero mis diálogos se reducían a relinchos. Si estaba cansado se me permitía sacar la lengua.
b) Dos Botines, el perro lobo. Final trágico. Muerto por el ejército norteamericano.
c) Cabello al Viento. Indio sioux con cargo jerárquico: Consejero de la tribu.
d) Ave Pateando. Indio sioux con cargo jerárquico: Consejero de la tribu.
e) Parada con Un Puño. Muchacha blanca cautivada por los sioux (a la postre devorada por John Dumber).
Elegí representar Cabello al Viento.
-Al buscar mi propia muerte- dijo Butiche Costner -me hicieron héroe en vida.
-¡Tucutúc, tucutúc, tucutúc!- galopé hacia el fuerte de la frontera. Frené. Provoqué un gran polvaderal -. ¡Soy Cabello al Viento!- grité con cara fiera -. ¿Puedes ver que no te tengo miedo?. ¡Piúng!- abrí fuego con una miga de pan que rebotó en la nariz de Butiche Costner. Él, temblando y sin los calzoncillos largos, me apuntó con la pipa, pero no disparó.
Después representamos el final de la película. Butiche Costner debe abandonar el campamento sioux. Lo hace en compañía de la linda muchacha. John Dumber prefería vivir como indio y no como blanco tres cuarto de perfil. Los soldados norteamericanos, al no poder encontrarlo, se ponían un poquito nerviosos: desplumaban hasta los plumeros que pasaban por ahí. Y Butiche Costner partió nomás a lomo de burro y curva cerrada. Yo, Cabello al Viento, aparecía, despeinado, en lo alto de una montaña (subí a una silla) y grité:
-¡Soy Cabello al Viento!. ¿Puedes ver que soy tu amigo?... ¡Soy Cabello al Viento!...
El eco de esas palabras soltadas en la película, rebotaba en cada pared y mueble de la cocina.
Lloré sin escrúpulos. Le dije a Butiche que mis lágrimas eran tan de ficción como las escena que habíamos representado. Lloré por la separación de Cabello al Viento y John Dumber y porque todas las películas que me gustan, al final terminan. Lloré por el tiempo perdido y porque la brújula se me fue entre los fierritos de la alcantarilla. Lloré, tal vez, porque algún domingo a la tarde va a llover y el lunes habrá que levantarse temprano para ir a la escuela.
Tags: Literatura, Novela por entregas.



Deir Yory: que pasa con Mia? Saludos ONG