jueves, 11 de octubre de 2007
Publicado por Desconocido @ 8:49
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Clases divertidas, clases entretenidas, clases.



Cavilaciones a partir de las clases de Lengua y Literatura y
Opinión pública y medios de comunicación.
Cursos: 1º y 2º año del NIvel Polimodal.
Escuela Normal, San Pedro, Buenos Aires, Argentina.
Año 2003


Por: Jorge Luis Sagrera
sagreravilla@redsp.com.ar







Trataba de reafirmar unos conceptos sobre las características de la opinión pública. "Me aburro", dijo una alumna. Traduje enseguida esa sentencia: "Me aburro: dame cosas nuevas".
Posíblemente la cuestión pasa por la velocidad. Velocidad de consumo. ¿Qué consumimos? Todo: ropa, alimentos, electrodomésticos, arte, personas.

Walter Benjamin (1892-1940), se lamenta de la tecnología que masifica todo, que deviene en una apropiación que tiene que ver más con la dispersión que con el recogimiento. Se puede consumir un cuadro como se consume yoghurt para beber, o cigarrillos de chocolate.

Hannah Arendt (1906-1975), en El pasado y el futuro, también se refiere a estas cuestiones: "En este proceso, los culturales (objetos) recibían el mismo trato que cualquier otro valor [...] y al pasar de mano en mano se desgastaban como monedas antiguas. Así perdieron la que en su origen es la facultad peculiar de todos los objetos culturales: la facultad de captar nuestra atención y conmovernos (1996: 216)


Seducción a la carta
Hablamos de consumo. Lipovetsky, en su libro la Era del vacío, donde ensaya sobre el individualismo contemporáneo, sostiene que el individuo es el rey y maneja su existencia a la carta (como si estuviera sentado en un restaurant).

Argumenta que, con la profusión lujuriosa de sus productos, imágenes y servicios, con el hedonismo que induce, con su ambiente eufórico de tentación y proximidad, la sociedad de consumo explicita sin rodeos la amplitud de la estrategia de seducción. Sin embargo, continúa, ésta no se reduce al espectáculo de la acumulación; más exactamente se identifica con la sobremultiplicación de elecciones que la abundancia hace posible.

"Los medios de comunicación masivos están sufriendo una reorganización que va en el mismo sentido: redes por cable, radios libres, sistemas interactivos: la explosión del video, los video cassetes, internet, personalizándose el acceso a la información, a las imágenes. La seducción videomática no se debe únicamente a la magia de las nuevas tecnologías, sino que está profundamente arraigada en esa ganancia de autonomía individual, en su posibilidad para cada cual de ser un agente libre de su tiempo, menos sujeto a las normas de las organizaciones rígidas".


Confundir firmeza con autoritarismo
En el cuento Carta a una señorita en Paris, Julio Cortázar, da cuenta del agobio "de las organizaciones rígidas" que sufre el personaje a manos de Andrée... "me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire", aunque más adelante el personaje reconoce: "Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota de ritmo que nos ayuda a vivir".

En su legítimo anhelo de conseguir la plenitud, el hombre se ha olvidado, ha evitado, considerar un aspecto de su existencia: la muerte (convengamos en lo siguiente: cada uno de nosotros sufre, diariamente, pequeñas, medianas y grandes muertes). La seducción a la carta, el control remoto y el mouse narcotizan para evitar el dolor. Sin embargo, por más que se esfuerce, el árbol no puede reponer la rama amputada en el invierno. Dicho de otro modo: las muertes se aceptan o se se rechazan. Si se aceptan, nos redimen, nos fortalecen, nos hace ser humanos. Por el contrario, si rechazamos la muerte, nos privamos de un acontecimiento importante para conformarnos como personas.

Se confunde, a veces, clases entretenidas con clases divertidas. Y, en ocasiones, las clases ni siquiera son entretenidas. Es que en el aprendizaje, no se pueden traspolar los mapas que rigen otras actividades. En el aprendizaje, no se puede dejar al capricho del alumno cuestiones atinentes al gobierno del barco. Por ejemplo, en el caso de la lectura, si el alumno no forzara sus lecturas; es decir, si no tuviera textos obligatorios, su conocimiento del mundo no pasaría de la esquina de su casa. Además, y esto es comprobable, muchas veces los chicos encuentran placer y goce, en las lecturas sugeridas por el profesor.

Solemos decir que la educación nos prepara para la vida. Y la vida; lo sabemos, no es todo el tiempo una resurrección. Se mueve en la dialéctica: muerte y resurrección. Es fácil deducir, entonces, que en el aprendizaje también deben cohabitar estos dos conceptos. Adjuntamos un breve escrito de Rudyard Kipling, "Si", que da cuenta de estas dos tensiones, este cara y ceca que atraviesa nuestras vidas.



Dos estómagos
La sentencia de la alumna, que citamos al comienzo de estos apuntes, fue hecha en el marco de la materia Opinión pública y medios de comunicación (Espacio Curricular Institucional de 1º año, ciclo lectivo 2003). En la clase siguiente, se realizó una evaluación a carpeta abierta (se estableció esa metodología con el objetivo de fijar conceptos y, al mismo tiempo, verificar la carpeta completa del alumno).

La evaluación, entre otras preguntas, tenía en cuenta una guía de lectura que se había trabajado en clase, sobre un artículo aparecido en La Nación Revista. (Conviene aclarar aquí que, para la guía, se les había provisto de un glosario de palabras nuevas). Mientras corregía las evaluaciones en mi casa, me topé con cuestiones como las que siguen (alumnos varios):

1) La respuesta correcta debía ser: "Los ciudadanos saben arropar sus exigencias con la vestimenta del histrionismo".
Un alumno respondió: "Los ciudadanos saben arropar sus exigencias con la vestimenta del cristianismo".

2) Respuesta correcta: [...] "Ya no quiere modificar el mundo en el que vive".
El alumno: "Ya no quiere modificar el miembro en el que vive".

3) Respuesta correcta: "Desarrollar de manera sistemática las destrezas críticas".
El alumno: "Desarrollar de manera sistemática los desastres críticos".

4) Respuesta correcta: "Encuestas de la CBS".
El alumno: Estructuras de CBS".

5) Respuesta correcta: "Un presente de sacrificio con la promesa... " .
El alumno: "Un presente de sacrificio con la persona".

6) Respuesta correcta: "Sí quiere cambiar el mundo, sólo que ya no quiere cambiarlo en bloque.
El alumno: ...ya no quiere cambiar el bloque".

Como dijimos antes, el artículo de opinión pública había sido trabajado, en clase y en forma grupal, mediante una Guía de Lectura. La posibilidades de error del alumno estaban dadas por escuchar mal al compañero que aquella vez dictaba las respuestas; o haber copiado mal, tanto de la guía del compañero, como del artículo mismo.

Pero lo que sí resulta evidente, es el tránsito rápido, voraz, del alumno ante la oración que se le ofrece. Y aquí, como decíamos al principio, el consumo puede ser el concepto a tener en cuenta. Algunos estudiantes consumen el aprendizaje, como si se tratara de una golosina. Tragan. No digieren, o lo que es lo mismo no consiguen, no pueden, no les interesa el sentido (¿el gusto?) por las cosas. Habría que resignificar la metáfora ésa, la de devorar los libros. Lo nuevo de hoy es sepultado por lo nuevo de mañana. Trago y despido. No asimilo.


Cultura oral
Algunos teóricos sostienen que transitamos una cultura prácticamente oral, y que es necesaria la repetición de conceptos. Ir una y otra vez a los contenidos teóricos, a su ejercitación, para poder afirmarlos.

Pero este reenvío, esta rumia de los conceptos atentan contra la época. Contra este tiempo caracterizado por el vértigo en el que se está inmerso. El hombre de hoy siente adversión al pasado. Vive el presente: Ya fue; Viví el instante; entre otras son sus consignas. Corregir, repasar, reparar, borrador, no figuran en el diccionario de este hombre de hoy.
Sin embargo, alguna vez hay que comenzar a frenar. El desaceleramiento llevará años. Transitar a una velocidad conveniente para nuestro espíritu, llevará otros tantos. Ojalá a nosotros, nos toque la posibilidad histórica de empezar.

Abril de 2004



Si

Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en tí mismo, cuando duden de tí los demás hombres y ser indulgentes para su duda.
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes, siendo blanco de falsedades no caer en la mentira. Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas, por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo.
Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente, te dominen;
Si puedes pensar sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el Triunfo y el Desastre, y tratar de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que a la verdad por tí expuesta la veas retorcida por los pícaros, para convertirla en lazo de los tontos. O contemplar que las cosas a las que le diste tu vida se han desecho, y agacharte y construirlas de nuevo, ¡aunque sea con instrumentos gastados!
Si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos. Y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta. Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste. ¡Y nunca más exhalar, una palabra sobre la pérdida sufrida!
Si puedes obligar, a tu corazón, a tus nervios a que te obedezcan aún después de haber desfallecido. Y que así se mantengan, hasta que en tí no haya otra cosa que la voluntad gritando: "¡Persistid, es la Orden!".
Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud, o alternar con reyes y no perder tus rasgos comunes;
Si nadie, ni enemigo, ni amantes amigos, pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo, pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto, con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;
Tuya será la tierra y cuanto ella contenga. Y (lo que vale más) serás un Hombre. ¡Hijo mío!


Rudyard Kipling.

Tags: Docencias, Vivencias.

Comentarios
Publicado por Olivia07
jueves, 11 de octubre de 2007 | 17:10
O serás una mujer, hija mia.!!Chica