miércoles, 17 de octubre de 2007
Publicado por Desconocido @ 8:39
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EL TALÓN DE ESAÚ





(novela por entregas. Cap. 22/33)




Jorge Luis Sagrera







VEINTIDÓS


Terminó la misa y la gente se agolpó en el veredón del templo para saludar o solidarizarse con Butiche. Escapé de esa turba que mañana mismo, sin ningún remordimiento y por unas monedas gritaría: "¡Crucifíquenlo, crucifíquenlo!". Me recosté sobre una columna de gran diámetro, que me permitía pasar desapercibido. Tengo un problema: tengo sueño. Acaso el sueño se presenta como el problema más sencillo a resolver. Cerré los ojos. Las conversaciones dejaron de ser cuchicheo para volverse frases nítidas. Oí una voz femenina:
-Me gustó la prédica, padre- dijo la voz.
-Me alegro- dijo Butiche sin alegría.
Abrir ojo. Enter.
La mujer llevaba un escapulario de la legión de María, zapatillas Chocha y medias tres cuarto.
Cerrar ojo. Enter.
-Conozco a alguien- dijo la mujer -, una vecina, a la que le vendría muy bien escuchar esta prédica.
Sabía qué iba a contestar Butiche: "Hipócrita, mirás la paja...".
-Fenómeno- dijo -, vaya a decírselo en mi nombre.
No, no es eso lo que tiene que contestar. Las editoriales de ese diario lo están demoliendo.
Aceptó una invitación para almorzar y se despidió de los que quedaban. Lo acompañé a la sacristía a desvestirse. Atendió un asunto de las colectas y después nos encaminamos a la casa parroquial. Ni una palabra soltó mientras cruzábamos la plaza. Entramos, fue hasta la biblioteca, y se desmoronó sobre el sillón basculante de esterilla y roble. Se quitó el clergyman y se puso a jugar con él.
-¿Unos mates?- le pregunté desde la puerta.
-Sí- dijo.
Fui hasta la cocina, ensillé el mate y entregué la pava al calor de la hornalla.
Volví a la biblioteca.
-¿Algo nuevo bajo el sol?- dije.
Dejó de jugar con el clergyman. Lo regresó a su sitio.
-Hoy a la mañana- dijo con cansancio -me dedicaron unos minutos en un programa de radio.
Fabulosos Cadillacs.
-Lo que sucede- dije - es que tus palabras son como dedos medios en sus culos.
-Este sacerdote, dijo el incisivo periodista, utiliza el púlpito como un carro romano, y el micrófono como una espada de dos filos.
-¡Santos Biasatti, Batman!, tiene el mismo tono que las editoriales.
-Sin duda y sospecho quién es el director de esta orquesta.
Otra vez el gesto de lavarse la cara con aire.
-¿Tenés miedo?- le pregunté.
-Es un cansancio ancestral.
-Eso es lo que quieren: humedecerte la pólvora. Los estás jodiendo y...
-A veces pienso que si me pasara algo en la calle... cualquier cosa: un accidente, un desmayo, nadie se detendría a ayudarme... Mi soledad es total.
Alzó los brazos, como desperezándose, entrelazó las manos. Las bajó lentamente, hasta dejarlas atrás, en la nuca.
-Desde que viniste me siento menos solo- continuó -. Tengo ganas de volver a la casa parroquial, sé que estás y eso me anima.
Fabulosos Cadillacs. Tus palabras me incomodan.
-Hoy, antes de la misa- dijo -, estuve pensando en vos.
Sonreí. Yo también te quiero, pero a esa hora no sé en qué número de lata andaba.
-Me decía a mí mismo: Arenz es como esas flores silvestres que crecen en los terrenos baldíos. Flores incomparables que tienen su oportunidad de ser sólo entre los yuyos.
¡No aguanto más!
-Dame un beso- dije, intempestivamente.
Butiche se incorporó de un salto. El sillón basculante dio una vuelta de campana.
-¡Está hirviendo!- gritó.
¡Eso!, un poco más de respeto con el clero, caramba. Empecemos por tratarnos de usted.
-No exageremos, Su Excelencia, lo del beso fue...
-¡Está hirviendo!- repitió Butiche -. Ecuchá: el agua de la pava está hirviendo.

Tags: Literatura, Novela

Comentarios
Publicado por Olivia07
jueves, 18 de octubre de 2007 | 1:09
AH NO,, QUEDAMOS EN QUE MONOGAMIA SALIA, POLIGAMIA NO LA LIBERABAMOS ,PERO Y ESTO, LICENCIADO??EL LIBRO DE QUEJAS POR FAVOR.locoEnfurruñado