Otra Historia de Amor
Crisanto y Daría
Es una historia de amor entre cristianos esta de Crisanto y Daría.
El nombre de Crisanto significa "flor dorada" y el de Daría "protectora".
Aunque realmente existieron, no hay documentos que testifiquen la veracidad del relato.
Se cree que su origen es totalmente legendario. Inspirado en ellos Calderón de la Barca escribió: "Los amantes del cielo".
Crisanto era un joven natural de Alejandría, hijo de un senador ilustre llamado Polemio, quien había ido a vivir a Roma con su familia. Todos ellos eran paganos.
Crisanto siguió estudios en Roma. Frecuentaba la casa de un compañero y un día, mientras lo esperaba en la sala de la biblioteca, tomó de uno de los anaqueles un viejo libro, casi deshecho, y leyó algunas líneas que suscitaron su más vivo interés. Pidió prestado el libro y lo leyó toda la noche. Al terminarlo, se sintió distinto; un mundo de voces llegó a él, con palabras que iluminaban su alma: paz, amor la prójimo, fe, igualdad, libertad. Conoció así la historia de un hombre, cuyo nombre era nuevo para él: Jesucristo". El Evangelio, que tal era el libro que leía, cambió su destino. Fue instruido y bautizado por un sacerdote llamado Carpóforo.
Cuando se divulgó que el hijo del Juez Polemio era cristiano, éste le exigió a su hijo que desechara esa doctrina y ante la negativa de Crisanto lo hizo encarcelar.
El Juez Polemio recordó a una hermosa joven, sacerdotisa de la diosa Vesta, y la llamó:
-Daría -le dijo- exhortarás a Crisanto a que vuelva a nuestros dioses.
Pero... Crisanto la convirtió. Daría recibió el bautismo y ambos contrajeron matrimonio, comprometiéndose mutuamente a vivir en perpetua castidad. Desde entonces constituyeron el prototipo de matrimonio idealista consagrado a Dios con las dos funciones más sagradas: la de la pureza y la del martirio.
En ese tiempo el emperador Diocleciano comenzaba su despiadada persecución. Encarcelaron a los esposos. Ante el juez, llamado Claudio, confesaron su fe en Jesucristo. Y el juez se preguntaba: "¿En qué radica este poder de los cristianos? Ni los tormentos ni la muerte los persuaden para que abandonen la doctrina, esa doctrina que trastorna, según el decir del emperador".
En la prisión, ambos predicaron y convirtieron a muchos paganos, entre ellos al juez de la causa, quienes pidieron el bautismo.
La leyenda cuenta que fueron muchos los tormentos y que nada podía terminar con la vida de éstos mártires. El emperador, entonces, ordenó que los sepultaran vivos en un arenal. Era el 25 de Octubre del año 284.
Según san Dámaso, numerosos cristianos visitaron el sepulcro de Crisanto y Daría, para venerarlos. Enterado, el emperador ordenó lapidarlos y después cerrar la catacumba con ellos dentro.
Tags: Santoral; Religión.