sábado, 27 de octubre de 2007
Publicado por Desconocido @ 7:47
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En la oración, a veces, vale más la transpiración que la inspiración.



Lectura del libro del Eclesiástico 35, 12-14. 16-18

El Señor es juez y no hace distinción de personas: no se muestra parcial contra el pobre y escucha la súplica del oprimido; no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja.

El que rinde el culto que agrada al Señor, es aceptado, y su plegaria llega hasta las nubes. La súplica del humilde atraviesa las nubes y mientras no llega a su destino, él no se consuela: no desiste hasta que el Altísimo interviene, para juzgar a los justos y hacerles justicia.

Palabra de Dios.

Tags: Oración, Oración transpirada.

Comentarios
Publicado por Olivia07
domingo, 28 de octubre de 2007 | 23:55
Te adoramos Señor.