El tiempo verbal en los guiones, novelas, diarios íntimos, biografías.
David Lodge, “Terapia”. Anagrama, 1996. Traducción de Francesc Roca.
“He llegado a la conclusión de que la diferencia fundamental entre escribir libros y escribir guiones no es que estos últimos consisten casi exclusivamente en diálogos, sino que es una cuestión de tiempos verbales. Un guión siempre está escrito en presente. No digo en sentido literal, sino ontológico. (¡Chúpense esa! De algo tenía que servirme leer todos esos libros acerca de Kierkegaard.) Lo que quiero decir es que en el teatro, o en las películas, todo ocurre ahora. Por eso las instrucciones para la puesta en escena se dan siempre en presente. Incluso cuando algún personaje le explica a otro algo que sucedió en el pasado, la explicación tiene lugar en el presente, al menos desde el punto de vista del público. En cambio, cuando escribes algo en un libro, todo lo que escribes pertenece al pasado; incluso si escribes “Escribo, escribo”, infinidad de veces, la acción de escribir se ha terminado, ha desaparecido del campo de visión, cuando alguien lee el resultado.
Un diario se encuentra a medio camino entre esas dos formas literarias. Es como hablar con uno mismo en silencio. Es una mezcla de monólogo y autobiografía. Puedes escribir montones de cosas en presente, como: “Los plátanos que hay fuera de mi ventana ya tienen hojas…” Pero, en realidad, eso no es otra cosa que una manera más imaginativa de decir: “Escribo, escribo…” No te lleva a ninguna parte, no explica una historia. Cuando cuentas una historia por escrito, tanto si es ficticia como si es la de tu vida, es natural que uses el pasado, porque describes cosas que han ocurrido ya. Lo que tiene de particular un diario es que quien lo escribe no sabe adónde se dirige su historia, no sabe cómo acabará; por eso parece existir en una suerte de presente continuo, por más que los incidentes individuales sean escritos empleando el pasado. Las novelas son escritas a partir de un hecho, o al menos se pretende que lo son. Tal vez el novelista no supiera cómo terminaría su historia al empezar a escribirla, pero al lector siempre le parece que lo sabía. El verbo en tiempo pasado en la primera frase implica que la historia que se va a narrar ya ha ocurrido. Sé que hay novelas escritas en presente desde el principio hasta el final, pero tienen algo raro, son experimentales, la utilización del presente no resulta el medio más natural. Al leerlas parecen más raras. Una autobiografía escrita en presente resultaría aún más rara. Las autobiografías siempre se escriben después de que han sucedido los hechos que narran. Es un estilo literario que exige el pasado. Como mis recuerdos de Maureen. Como este fragmento que acabo de escribir”.
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