Una batalla perdida no quebranta más a una nación que a un hombre sano un rasguño recibido en un duelo de espada...
La más notoria habilidad, la más necesaria y, seguramente, la más fácil, consiste en sacar de una derrota cuanto honor militar sea posible. Si se procede con tacto, la gloria de los vencidos puede igualar a la de los vencedores, y es más interesante. Para que un desastre resulte digno de admiración, aconseja la prudencia que se hagan muchos elogios del general derrotado... Deben los vencidos, ante todo, adornar, exaltar, glorificar su derrota, revestirla con tirones de grandeza y hermosura. En Tito Livio se advierte que los romanos no dejaban de hacerlo nunca, y que rodearon de laureles y palmas las rotas espadas de la Trebia, del Trasimeno y de Cannes
Me estoy leyendo desde ayer los 35 libros que lograron conservarse hasta la actulidad de Tito Livio.
No se que decir Licenciado. Estoy desconcertada.
Reconozco que me ha vencido.Aceite de Olivia AAA
No, al contrario, Licenciado, admítalo, Ud. es de una sapiencia inigualable, un ejemplo para los licenciados de la època, un orgullo para la humanidad.