sábado, 03 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 7:01
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Es indudable -añadió el doctor Fornerol- que la raza se debilta.

-¿Indudable?- preguntó el señor Fremont- Los más notables caballeros italianos y franceses, en los siglos quince y dieciséis, eran muy enjutos. Las armaduras principescas de fines de la Edad Media y del Renacimiento, hábilmente forjadas, cinceladas y damasquinadas con exquisito arte, son tan encogidas de hombros y tan estrechas de cintura, que uno de nosotros no puede, sin apuros, embutir su cuerpo en ellas. Fueron construidas casi todas para hombres de poca talla y sin mucho desarrollo.



El maniquí de Mimbre.
Anatole France.

Tags: Historia, Moda, Vestidos.

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