Consejos del escritor A. Castillo.
Facilitados por: Hernán Isnardi.
Sería un chiste abrumador una tragedia que terminara con un personaje que muere porque se le cae una maceta en la cabeza... Pero puede escribirse, ¿por qué no? Siempre y cuando lo importante no sea la maceta sino la muerte. Sin ir más lejos Esquilo murió de una pedrada en la cabeza, claro que era una piedra griega y la soltó un águila. El problema es, en última instancia, cómo significar la muerte.
Maupassant de eso sabía bastante porque tenía de maestro a Flaubert. Las indicaciones de Flaubert eran más o menos así: "descríbame ese árbol hasta que deje de ser ese árbol, hasta que sea otra cosa". Flaubert tenía una teoría irrefutable: decía que cualquier cosa, mirada el tiempo suficiente, se vuelve interesante. Y es tan cierto que casi explica el amor. Vos habrás visto parejas que parecen imposibles. La razón es que se han mirado lo suficiente como para volverse interesantes.
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