sábado, 03 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 7:25
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Dice Abelardo Castillo



Facilitado por: Hernán Isnardi.


Había un pintor al que llamaban "el pintor de los árboles" porque pintaba árboles con una perfección fotográfica; un día pasa un chico, mira el caballete, y le pregunta qué está pintando. "Ese árbol que está ahí", contesta el pintor, y el chico, después de mirar el árbol, le pregunta: "¿Y para qué lo pintás, si ya está ahí?".

Los árboles de van Gogh no están en la realidad, están en los cuadros de van Gogh y en nuestra imaginación, son levemente distintos de la botánica, están cargados de angustia y pesadilla. Ni la iglesia que pintó van Gogh era así, como envuelta en llamas, ni los trigales eran así.

En literatura pasa exactamente lo mismo. Uno pinta lo que está del otro lado de la realidad. Es como el ojo de Picasso. Picasso pintaba criaturas de perfil con dos ojos, porque los dos ojos están en la cara, no importa que no se vean. Pintaba los ojos que existen en la realidad, no los ojos que se ven en la realidad.

Tags: Literatura, Pintura, Consejos para escritores.

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