Si una cosa la puedo hacer en diez minutos, no me tomo media hora, si una cosa consiste en ir y volver, no ando dando vueltas. Por eso, no nos vamos a ir todos al infierno ni se va a venir el mundo abajo, pero de ese modo yo no soy fiel a la voluntad de Dios. María, apenas se enteró de que su prima Isabel estaba de seis meses, partió presurosa por las montañas de Galilea. Una mujer, ciento cincuenta kilómetros, el desierto y la serranía, porque su prima la necesitaba. No se puso a pensar: "¿Si me pasa algo? ¿Y si se me muere el burro en el camino?" No, supo ésto y partió, el resto es problema de Dios. Ella partió presurosa.
Yo lo que quiero ver es seres presurosos, no hay peor pecado que la pereza, no hay peor pecado.