viernes, 23 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 7:21
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Historia de un alma (III)

“Pero yo lo sé, y tú también lo sabes: muchas veces, la imperfecta criaturilla, aun permaneciendo en su sitio (es decir bajo los rayos del Sol), se deja distraer un poco de su única ocupación, toma un granito acá y allá, corre tras un gusanillo... Luego, encontrando un charquito de agua, moja en él sus plumas apenas formadas. Ve una flor que le gusta... En fin, no pudiendo alear como las águilas, el pobre pajarillo vuelve a ocuparse una y otra vez de las bagatelas de la tierra.
Sin embargo, después de todas sus travesuras, en lugar de ir a esconderse en un rincón para llorar su miseria y morir de arrepentimiento, el pajarillo se vuelve hacia su amado Sol, presenta a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina.
Y en su dulce canto, confía, cuenta detalladamente sus infidelidades, pensando, en su temerario abandono, conquistar así más dominio, atraer más plenamente el amor de aquél que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores...”

Tags: Reflexión, Espiritualidad, Meditación, Teresa de Lisieux.

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