Historia de un alma (IV)
"Si el Astro dorado permanece sordo a los gorjeos plañideros de su criaturilla, si permanece oculto..., pues bien: la criaturilla permanece mojada, acepta estar aterida, y aun se alegra de este sufrimiento, que ella, a pesar de todo, ha merecido.
Desde hace mucho tiempo no me pertenezco ya a mí misma, estoy entregada totalmente a Jesús; por lo tanto, él es libre de hacer conmigo lo que le plazca. Me dio la vocación del destierro completo, me hizo comprender todos los sufrimientos que en este destierro hallaría, preguntándome si estaba dispuesta a apurar este cáliz hasta las haces. Yo entonces me adelanté inmediatamente a tomar la copa que Jesús me presentaba, pero él, retirando su mano, me dio a entender que se contentaba con la aceptación".
Tags: Reflexión, Meditación, Testimonio, Espiritualidad, Teresa de Lisieux.