viernes, 23 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 7:43
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Enterrar profundo la estaca


Por: Jorge L. Sagrera.


Fuerte, ¿no? Digo, lo de enterrar la estaca. Pero no soy yo el que comienza con este tipo de expresiones, ya lo dice un pasaje del Eclesiástico: “Ella abre la boca como un viajero sediento y bebe toda el agua que le ofrezco, se sienta ante mi estaca y abre su aljaba a todas mis flechas”.

¿Qué me cuenta? Está en la Bilblia, sí: doy fe. A lado de ésto nuestra expresión es una canción de cuna.

En una nota de opinión anterior citaba a Benedicto XVI. Unas declaraciones que, a algunos lectores, les produjo picazón.

Claro, hablaba de un Dios que puede llegar a ajustar cuentas con aquellos que trotan por la banquina.

Hablar de un Dios-ajustacuentas es tan impopular y anticuado como hablar de diablo. Dostoievski, en ‘El idiota’, dice a través de sus personajes: “¿No cree usted en el diablo? La incredulidad en el diablo es una idea francesa, es una idea superficial.”

¡Hagamos un juego! Busquemos esa mesa del comedor de tapa vidriada, o aquella del living de tapa de fórmica. Lo importante es que, sobre su superficie, puedan deslizarse algunos objetos. Ahora, carguemos encima ceniceros de cristal, tacitas de porcelana, muñequitos de cerámica, todos objetos frágiles y queribles.

Acto seguido, nos colocamos en una de las cabeceras de la mesa (mi abuela me ayuda: ya está en su puesto) y comenzamos a levantar ese extremo, despacio, lentamente… ¿Se están deslizando ya los cacharros hacia el otro extremo de la mesa?… ¿comienzan a precipitarse hacia el abismo?… ¿Ha reventado ya contra el piso el siruel que trajo de Mallorca?… ¿Se ha hecho puré la muñequita de porcelana recuerdo de sus 15 años?… ¿Se ha convertido en un bonito rompecabezas el jarroncito de la bisabuela?…

¡Deténgase en el acto antes de que la destrucción sea completa!… ¡Entierre profundo la estaca, para que esto deje de moverse!

¿Qué tal la experiencia, eh? (La abuela está de rodillas en el piso acunando entre sus brazos las trizas de una copa de cristal… le había advertido que a ésta no la incluyera en el juego).

Las palabras de Benedicto XVI son como una especie de estaca que se entierra, de súbito y sin asco, en este mundo que se precipita alegremente hacia el abismo.

Nos queda la duda: si el mundo se está moviendo tanto, ¿dónde enterraremos la estaca?

Tags: Opinión, Reflexión, Ciencias Sociales.

Comentarios
Publicado por Olivia07
sábado, 24 de noviembre de 2007 | 10:33
Licenciado,comienzo a dejar mis comentarios y me baja un punto en el ranking,
por qué será??????
HeladoHeladoHeladoLloricaLloricaLlorando
Publicado por JorgeSagrera
sábado, 24 de noviembre de 2007 | 14:44
No, no, Olivia: el padre de la criatura soy yo. El responsable de la derrota se encuentra a la vera del río Paraná. Soy un perdedor nato.