Última entrega del diario de Teresa de Lisieux
“... cuando la perfección se me manifestó comprendí que para convertirme en santa era necesario sufrir mucho, buscar siempre lo más perfecto y olvidarse de uno mismo; comprendí que había muchos grados en la perfección y que cada alma era libre de corresponder a las señales de nuestro Señor, de hacer poco o mucho por Él, en una palabra de elegir entre los sacrificios que Él nos pide. Entonces, como en los días de mi infancia, exclamé: "Dios mío, elijo todo". No quiero ser santa a medias, no tengo miedo de sufrir por vos. Sólo me asusta una cosa: conservar mi propia voluntad. Tómala, pues "elijo todo" lo que tú quieras...”
Tags: Diario de Teresa, Testimonial, Reflexión, Espiritualidad