(Puesto a disposición por: Jorge Sagrera)
Un debate en torno al consenso. Los libertarianos y sus críticos. *
Autores Acquarone Alicia y Caleri Silvina
e-mail/tel : aacqua@fcpolit.unr.edu.ar
*
Una versión anterior del presente texto “ Ciudadanía y construcción del consenso” fue presentado en el IV Congreso Nacional de la SAAP 1999.
El nuevo orden internacional llamado ‘ globalización, que afectó a la economía, los sistemas políticos y las interacciones entre Estados e individuos, demandó de los Estados Nacionales un proceso de redefinición el cual implicó no sólo replantear sus instancias instrumentales, sino también una redefinición en términos de sus valores y fines. Las reflexiones teóricas que acompañaron este proceso dirigieron sus críticas al Estado de bienestar, al cual acusaron de conducir al gobierno débil por ser susceptible de ser arrinconado por los grupos de interés y por consiguiente ser incapáz de garantizar el goce de las libertades básicas.
Con la crisis del ‘estatismo’ sobrevino un renacer del liberalismo que trajo consigo a la discusión intelectual los temas de aquella tradición: la denuncia de la planificación y del igualitarismo, la necesidad de la protección de la propiedad privada y las libertades individuales y la importancia de liberar las fuerzas del mercado, confiar en la iniciativa privada y garantizar el pluralismo.
Sin embargo, muchos de los filósofos políticos del liberalismo, en sus críticas al utilitarismo clásico y al socialismo, no se limitaron a meramente reeditar la temática de un contractualismo fundamentalmente lockeano, sino que, recurriendo esencialmente a Kant, demostraron preocupación por nuevas cuestiones que extenderían los basamentos del liberalismo más allá de su tradicional orizonte temático. Tal es el caso, por ejemplo, de la justicia distributiva o la neutralidad y el consenso superpuesto de Rawls .
De hecho, la vieja sociedad emergente de los paradigmas clásicos era una sociedad de masas que necesitaba fuertes sindicatos y partidos políticos masivos que pudieran construir acuerdos, negociar pactos. También necesitaba un Estado que garantizara dichos consensos favoreciendo la acumulación. Asimismo, en esta sociedad, la constitución simbólica de lo colectivo le permitía al individuo tener un sentido de pertenencia y otorgaba a la sociedad su fundamento. Al entrar en crisis estos componentes un interrogante se vuelve insoslayable: cuál es la viabilidad de la reproducción social en las democracias actuales.
Los nuevos liberales, o más específicamente los libertarianos con Rawls como principal referente, reciben de pensadores de distintas vertientes , el reto acerca de este interrogante. Si La neutralidad y la universalidad son principios insuficientes para constituir los lazos de la sociedad, y así facilitar su reproducción, ¿cuáles serán entonces las posibilidades de la continuidad misma de la democracia al carecer de principios que de por sí la garanticen?.
Quizás la respuesta libertariana ( satisfactoria o no ) a este interrogante esté dada en la particular articulación que los autores realizan, en pos del consenso, en lo que hace a la relación Estado- Sociedad Civil. Frente al rechazo de la concepción asistencialista del Estado, los nuevos liberales vuelven sus miradas a ese viejo y firme principio del liberalismo, el Estado neutral , el cuál tendrá distintas versiones que derivarán en variados intentos de respuestas al interrogante antes mencionado.
Los Libertarianos: el Estado y la construcción del consenso.
Una de las versiones más radicales del liberalismo y de un Estado congruente con el mismo es la de Nozick. Este autor desarrolla el concepto de Estado mínimo que, si bien no es una visión completamente nueva en el liberalismo, en Nozick vemos algunas especificaciones que implican cierta reactualización novedosa con respecto a aquellos planteos originales. El Estado para Nozick no puede tener otra función que no sea la protección de los derechos naturales de los hombres. Tal protección es la única medida y justificación de cualquier asociación protectora a la que los individuos entren voluntariamente. ¿Por qué la figura del Estado, que queda como única asociación protectora, habría de proteger tales derechos? Lo haría a modo de compensación a los individuos por violaciones previas, ya que éstos han perdido el derecho que les es propio de castigar las violaciones a sus propios derechos. Nozick explica:
“Una agencia de protección, dominante en un territorio, satisface efectivamente las dos condiciones necesarias y fundamentales para ser Estado. En forma generalmente efectiva, es la única que impone la prohibición a otros de usar procedimientos no confiables de ejecución (según así lo considere) y vigila esos procedimientos. La agencia protege en su territorio a los no clientes a los que prohibe usar procedimientos de autoayuda sobre sus clientes, en sus tratos con sus clientes, aun si tal protección tiene que ser financiada (de manera aparentemente redistributiva) por sus clientes. Esto es moralmente requerido por el principio de compensación, el cual exige que aquellos que se autoprotegen para incrementar su propia seguridad, indemnicen a aquellos a los que prohiben realizar actos riesgosos, los cuales podrían haber resultado inofensivos, por las desventajas que le son impuestas” (1).
La única institución social que puede surgir sin violar los derechos es la asociación protectora dominante que sólo puede accionar en tanto protege los derechos de los individuos y asegura el cumplimiento de los contratos. Así limitado el Estado no es nocivo para que los individuos desplieguen sus condiciones y puedan realizar sus utopías individuales. Otro tipo de Estado más extenso implicaría una violación a los derechos de los individuos. El Estado mínimo es el “único Estado moralmente legítimo, el único moralmente tolerable". (2).
Es únicamente este Estado mínimo el que puede prestarse para ser lo que Nozick llama el marco para la utopía, entendida esta última como los proyectos particulares y diversos de cada individuo: “El marco tiene dos ventajas sobre cualquier otra clase de descripción de utopía: primera, será aceptable para cualquier utopista en algún momento en el futuro, cualquiera sea su visión particular; y segunda, es compatible con la realización de casi todas las visiones utópicas particulares, aunque no garantiza la realización o el triunfo universal de ninguna visión utópica particular” (3). Es indudable que en Nozick el individuo es el centro,
________________________________
(1) Nozick Robert, " Anarquía, Estado y utopía", Fondo de Cultura Económica,Bs.As. 1988,pág.117
(2) Nozick Robert , Op.Cit, pág. 319
(3) Nozick Robert,Op. Cit., pág 307
punto de partida y de referencia para cualquier análisis de la política, y pareciera que ésta no tiene demasiada razón de ser en la medida que lo únicamente moral y aceptable es ese límite impuesto a cualquier práctica social que conlleve alguna discusión, corrimiento o redefinición con respecto a ese límite. Es por esto que, su planteo presenta importantes restricciones con respecto al problema de la producción de consenso y de cómo pensar el colectivo.
Contribuye más para el análisis de esta problemática, la construcción teórica de Rawls ya que ésta incluye más variantes al tema de cómo pensar la relación difícil del juego de lo individual y lo colectivo.
Quizás en la visión liberal de Rawls ni la neutralidad ( entendida como la no interferencia con las concepciones del bien de los sujetos) ni el pluralismo ( como la tolerancia y la coexistencia de diferentes modos de vida acorde a dichas visiones), aportarían para resolver dicha relación sino estuviera planteado en su teotría el tema del consenso. Con el ‘ consenso superpuesto’ Rawls intenta resolver la cuestión de la unidad social refiriéndolo a una concepción política de la justicia y enmarcándolo en la cultura de las sociedades occidentales modernas.
El consenso implica para Rawls que todos tengan una concepción pública de la justicia, la cual debe ser una concepción limitada al dominio de lo político y sus valores ya que el concepto de concepción política de la justicia implica una separación de los ámbitos de lo público y lo privado, porque si bien, para el autor dichos ámbitos son congruentes y no deben estar en conflicto, hay distintos valores en un ámbito y en otro. A dicho consenso se llega a través de procediemtos racionales los cuales permiten que dicha concepción política de la justicia sea aceptada por todos por ser razonable.
Si bien los ciudadanos libres e iguales están profundamente divididos por doctrinas religiosas, filosóficas y morales y (aunque razonables) incompatibles, éstos pueden suscribir a instituciones públicas que remitan a una idea del bien general que sea aceptable por quienes comulguen con ideales de vida diferentes y conflictivos.
Pero si bien estos esfuerzos por un racionalismo y universalismo condujeron por una vía rápida, a la neutralidad añorada por cualquier defensor de los derechos a la libertad, a la tolerancia, a la libertad religiosa o moral, a la no discriminación, al resguardo frente a cualquier tipo de desviación estatal, el planteo, como anticipamos en la introducción, fue sujeto de duras críticas (en particular provenientes de pensadores comunitaristas) en lo que hacía a la carencia de mecanismos que sirvieran de marco y referencia para la conformación del colectivo, del espacio público, y de su nexo con las prácticas privadas de los individuos. Esto derivó en que Rawls revisara algunos aspectos de su Teoría de la Justicia (sin cambiar la esencia de la misma) en cuanto dotó a la búsqueda del consenso superpuesto de un marco que es el establecido por la cultura en las democracias modernas. Con este último agregado Rawls no intenta por supuesto marcar ningún referente a priori del consenso, sino más bien señalar los límites en los que tal consenso se da en las sociedades plurales.
Cabe recordar, de todos modos que Rawls señala que la sociedad democrática no es ni una comunidad ni una asociación, ya que no comparte las características de éstas. La sociedad democrática a diferencia de la asociación es un sistema social autosuficiente, contiene los propósitos de la vida humana y se ingresa a ella con el nacimiento y no posee propósitos y fines últimos. Los únicos fines de la sociedad son aquellos “que deben subsumirse en una concepción política de la justicia y en su razón pública” (4). No tiene las características de la comunidad por no estar gobernada por una doctrina comprensiva. El alcance de su razón pública es más limitado, ya que esta última está fundada en una concepción política de la justicia que define el marco justo de dicha sociedad.
En efecto, con la teoría política de la justicia se busca un fundamento neutral para la estructura básica de un régimen que respete el pluralismo. En pos de dicha neutralidad, los principios de la justicia no pueden derivar de ninguna particular concepción del bien sino que son la resultante del “consenso superpuesto” en cuanto serían producto de la elección razonable de cualquier persona en la medida en que ésta está motivada por una racionalidad basada en la búsqueda del interés propio y en sus convicciones propias de la sociedad y su lugar en la misma.
Con esto Rawls deja fuera de la política la controversia sobre toda doctrina política o religiosa, o más específicamente, sobre toda idea del bien que oriente o intente redireccionar a la sociedad en su conjunto. Su teoría de la justicia es en tanto imparcial, independiente de cualquier concepción del bien. La política queda reducida a una lógica de posibles elecciones basadas en transacciones racionales que parecieran no presentar ningún tipo de conflictividad trascendente en cuanto tales, ya que el acuerdo sobre las bases para lo público prescinde de las doctrinas distintas y opuestas y se basa en un consenso derivado de las convicciones morales de los ciudadanos.
Chantal Mouffe critica a Rawls pues, con su preocupación por la neutralidad, le quita a la esfera política la capacidad del disenso y la disputa: “ Al postular que es posible alcanzar un consenso moral libre en torno a los principios políticos, a través de procedimientos racionales, y que un consenso de ese tipo tiene lugar en el marco de las instituciones liberales, termina por dotar a un conjunto histórico específico de disposiciones del carácter de universalidad y de racionalidad". (5) Para la autora la neutralidad cuestiona las posibilidades mismas de un pluralismo real.
Además para encontrar una posición de justicia imparcial, apropiado para los conceptos de libertad e igualdad, Rawls formula el concepto de " posición original" que también prescinde de la instancia histórico social.
_____________________
(4)Rawls Jonh, " Ideas fundamentales del Liberalismo Político", Agora, año 1 invierno 1994, pág.32
(5) Mouffe Chantal, " La política y los límites del liberalismo", Agora, año 1, invierno 1994, pág. 70
En lo que hace al contrato entre iguales, debe haber condiciones que no permitan que algunos obtengan mayores ventajas de negociación y debe tener un punto de vista que le permita trascender las particularidades. Este punto de vista es la posición original, con las características del " velo de la ignorancia": " La razón que la posición original debe abstraer de las contingencias del mundo social sin ser afectadas por éstas es que las condiciones de un acuerdo justo sobre los principios de la justicia política entre personas libres e iguales deben eliminar las ventajas que para la negociación surgen inevitablemente dentro del marco de las instituciones de cualquier sociedad, debido a sus tendencias acumulativas, sociales, históricas y naturales." (6). Estas ventajas contingentes e influencias accidentales que derivan del pasado no deberán afectar ningún acuerdo basado en los principios reguladores de las instituciones de la estructura básica misma, partiendo del presente hacia el futuro.
Rawls toma a Locke y a Rousseau y quiere conciliar la jerarquización de los derechos individuales con los valores de la vida pública , intenta conciliar los valores de libertad e igualdad a través del concepto de justicia como equidad la cual reformula la doctrina del contrato social en cuanto implica un ‘ compromiso entre personas realizado a la luz de lo que consideran su ventaja recíproca’. Cada persona debe tener igual derecho ‘a un esquema de libertades básicas iguales’ por un lado, y por el otro las desigualdades sociales y económicas deberán tener como límite la igualdad de posibilidades y el beneficio de los menos favorecidos. La unidad social está basada entonces en argumentos racionales y neutrales y como vimos desprovista de su dimensión conflictiva.
El paso anterior que le permite a Rawls el desconocer este aspecto polémico y dificultoso en la construcción del consenso en el ámbito público, es la escisión de la esfera pública (lugar del acuerdo político) de la esfera privada (ámbito de persecución de intereses y fines por parte de los individuos).
Es precisamente este problema ríspido de la teoría de Rawls sobre el que se concentra Ronald Dworkin criticando esta separación entre ética pública y fines privados, y planteando la revalorización de los aspectos morales individuales y su relación con la comunidad. Es oportuno recordar que Dworkin es también otro de los pensadores liberales que defenderá enfáticamente al Estado neutral y fundamentalmente sostendrá la necesidad de preservar los derechos de los ciudadanos frente al mismo.
_______________________
(6) Rawls John, " El liberalismo político", Fondo de Cultura Económica, México, 1995,pág. 46
Pero a diferencia de Rawls (aunque no demasiado apartado de su marco
conceptual), Dworkin pone el énfasis en el igualitarismo. Para él, la concepción liberal de la igualdad “como principio de organización política requerido por la justicia” implica que el gobierno trate a los ciudadanos como personas iguales, esto es, que sea neutral, independiente de toda concepción de la buena vida. El marco que reconoce para esto (a falta de uno mejor) es el de la democracia política y el mercado económico. El problema es que estos espacios no garantizan de por sí al ciudadano la no violación de su derecho fundamental y se necesita un “esquema de derechos civiles que pueda definir aquellas decisiones políticas que posiblemente reflejan fuertes preferencias externas y para separar completamente esas decisiones de las instituciones políticas mayoritarias”. (7). Por esto, Dworkin pone el acento en la posibilidad de los individuos de ejercer sus derechos en cuanto 'carta de triunfo' frente al colectivo social.
Es así que vale la pena no perder de vista este aspecto en el planteo de Dworkin, cuando se analiza una suerte de componente comunitarista en su producción teórica. En efecto, Dworkin reconoce la necesidad de establecer un nexo entre lo individual y lo colectivo, de revalorizar la perspectiva comunitaria como el escenario de los valores de la libertad y la igualdad, en el sentido de que el individuo puede lograr mejor su realización, 'la vida buena', en la medida que ésta esté contemplada en la perspectiva ética comunitaria.
En su modelo de la ética del desafío debe haber una continuidad entre lo personal y lo colectivo: “la estrategia de la continuidad espera mostrar hasta qué punto el liberalismo se desarrolla de un modo natural a partir de la ética, de manera que la ética se funde con la política y la perspectiva personal se integra en la perspectiva política”. (8).
Ahora bien, su concepción del bien estaría dada en torno a la ética del desafío que no está construida por la política sino que es responsabilidad de los individuos: “los liberales éticos no pueden aceptar que las instituciones sociales y económicas de una comunidad deban definir de antemano los desafíos vitales de las diferentes clases de personas ... Pues piensan que forma parte de la responsabilidad ética de las personas el decidir cada una por sí misma su identidad ética ...”. (9) Entonces el modelo de desafío desconoce una dimensión ética impersonal, ya que la buena vida es haber ejercitado con destreza los retos que los individuos tienen en sus vidas. El modelo de desafío sería formal, no expresando un contenido específico, lo que posibilitaría la convivencia de distintas concepciones sustantivas del bien, lo cual permite a Dworkin eludir toda disociación entre principios morales individuales y
valores colectivos.
Decíamos que no había que perder de vista la idea del ejercicio de los derechos en cuanto 'carta de triunfo' frente a las instituciones de lo público. Agregamos, que tampoco hay que olvidar el aspecto formal, no sustantivo de su ética liberal; ya que
si bien Dworkin se presenta a veces como un pensador a medio camino entre el comunitarismo y el individualismo de Rawls, lejos de estar en esa posición, creemos
_____________________________
(7) Dworkin Ronald, " El liberalismo Político" Agora, año 1 invierno 1994,pág.97
(8) Dworkin Ronald, " Etica privada e igualitarismo político", Paidós, 1993, pág 160
(9) Ibidem, pág. 178
que está más cercano al segundo camino en la medida que no haya mecanismos para que se de esa 'continuidad' entre justicia y concepción del bien. Así la neutralidad sigue siendo un requisito esencial en la vida pública.
Voces críticas a la postura libertariana.
Tanto el republicanismo como el comunitarismo,han cuestionado reiteradamente la visión liberal de la democracia, ya que para estas corrientes, la política no es sólo mediación entre el Estado y los ciudadanos que intentan defender sus intereses frente a éste, sino que es también el medio que permite la constitución misma del proceso social, esto es, la instancia en la cual se posibilita la formación de una voluntad política para acordar fines y normas de interés común para todos. Según estas visiones la política debe tener como objetivo el bien común y no debe ser un mero medio para satisfacer intereses egoístas.
Ambas visiones coinciden en cuatro puntos centrales de crítica con respecto a las formulaciones libertarianas, a saber:
1.- La concepción de persona como " individuo sin trabas", sin identidad ni otros lazos que sean los que ellos eligen libremente.
2.- La idea de que ese individuo " sin trabas" es responsable de sus preferencias.
3.- La visión de la política como mera mediación entre el Estado y la ciudadanía en defensa de su interés egoísta.
4.- El rol del Estado: el abandono por parte del Estado de todo propósito y fines.
Para Sandel, la concepción de Rawls de un "...yo tan completamente independiente que excluye cualquier concepción del bien..." también "excluye la posibilidad de cualquier vinculación capaz de ir más allá de nuestros valores y sentimientos para comprometer nuestra identidad misma. Excluye la posibilidad de una vida Pública..." (10)
Así la política "se convierte en defensiva , el acto político modelo es la resistencia contra la usurpación en una esfera privada definida por la persona autónoma y solitaria" (11).
Para Barber, la defensa a ultranza de la libertad '... como ausencia de toda
_________________________
(10) Sandel Michael, " Liberalism and the limits of Justice", Cambridge University Press, 1982, p 273.
(11) Barber Benjamín, " La democracia liberal y los costos del consenso", Agora, verano 1995, pág 32
restricción gubernamental' puso en peligro el desarrollo de la soberanía popular construyendo un ' puerto seguro para los individuos y sus propiedades, pero un pobre ambiente para la autonomía colectiva'.
La ideología liberal del separatismo ,nos dice Walzer , no puede privarnos del carácter de personas ni de nuestros lazos. De lo que sí nos priva es del sentido de nuestro ser personas y del sentido de nuestros lazos, y esta privación se refleja en la política liberal. Esta explica "nuestra capacidad para formar solidaridades cohesivas, movimientos y partidos estables, que podrían hacer posible nuestras convicciones y en forma lucida develar la gran contradicción del liberalismo ...: la dependencia radical que tiene este individuo liberal del Estado central." (12) El autor se pregunta: "¿ Cómo deberíamos entender la extraordinaria disyunción entre la esperanza comunal y la ideología liberal, entre la convicción personal y la retórica pública, entre los lazos sociales y el aislamiento político?" (13) A esto responde definiendo a la sociedad americana como un cuerpo donde sus individuos están relativamente disociados, siendo esta característica la responsable de la profunda inestabilidad social, fundamentando esta afirmación en lo que él llama las cuatro movilidades que caracterizan a la sociedad americana:
1.- Movilidad geográfica: Los americanos a su entender es el pueblo que más cambia de residencia.
2.- Movilidad social: Referida a que menos americanos están en la misma posición que estaban sus padres, o hacen lo que ellos hacían.
3.- Movilidad marital: la tasa de separación, divorcio y nuevas nupcias son más altas hoy que en toda la historia americana.
4.- Movilidad política: la lealtad a los líderes, movimientos y partidos están francamente en declinación. Los ciudadanos liberales se mantienen al margen de toda organización política. Son votantes independientes, constituyendo un electorado "volátil".
Esto es así porque para Walzer, "el liberalismo es una doctrina extraña que parece autoeliminarse continuamente, desdeña sus propias tradiciones y produce en cada generación renovadas esperanzas de una más absoluta liberación, tanto en la historia como de la sociedad" (14)
Hans Vorländer con su artículo titulado "¿Qué mantiene unida a la democracia liberal ?" señala a nuestro entender el nudo central del problema.
Una sociedad definida en los términos de Rawls, es una sociedad que se sustenta sobre una noción individualista del interés y de la felicidad, donde la política se restringe a lo público dejando el conflicto a la resolución del mercado,
________________________
(12) Walzer Michael, " La Crítica Comunitarista del Liberalismo ", Agora, año 2, verano 1996, pág. 56
(13) Ibidem, pág. 57
(14) Ibidem, pág 63.
convirtiéndose en una técnica de administración de la eficacia puesta al servicio de los intereses egoístas. La pregunta sería...¿ Cuán peligroso es hacer depender a la libertad del éxito económico?.
Para los comunitaristas, como para los republicanos ,el concepto de comunidad simboliza la idea de la integración, de la constitución simbólica del nosotros, aún en sociedades actuales, las cuales recurrieron para su constitución a sus prácticas históricas y culturales en función de valores éticos y morales. Es a partir de la apelación a ellos que la política se constituye como instancia universalizadora. El liberalismo al definirse como individualista, utilitarista y libertario, al declararse autónomo de una postura moral fue generando un individuo atomizado a merced de las fuerzas del mercado.
En el artículo sobre "La democracia liberal y los costos del consenso", Barber analiza la compleja constitución del consenso desde una visión libertariana. En él nos recuerda las diferentes concepciones liberales desde Locke hasta Rawls, destacando la importancia asignada por ellos al tema del consenso, definido éste como acto potencialmente usurpador de libertad, dejando a la política sólo el campo de la negatividad,: ' No pises mi césped ' , "... que entroniza no simplemente al individuo sino a éste definido por su perímetro, sus parapetos y su soledad atrincherada ....". La política es en el mejor de los casos una cuestión de ' hagamos un trato' donde las apuestas son exclusivamente privadas. (15)
Definir a la sociedad como una suma de individuos aislados, es para estos autores negar la existencia de los grupos e instituciones colectivas, es destruir la dimensión del poder y de los antagonismos.
Para Chantal Mouffe las cuestiones conflictivas no pueden ser confiadas a la esfera privada y el hacerlo constituye para ella "... una ilusión creer que es posible crear una esfera pública de argumentación racional no excluyente donde se podría alcanzar un consenso no coercitivo". (16)
Todo régimen democrático, que promueva el pluralismo, deberá establecer una jerarquización de valores políticos, a pesar de la imposibilidad de encontrar un fundamento final.
Para los republicanos, la formación de la opinión y la voluntad común en el espacio público no responde a las estructuras del mercado, sino que tiene sus propias estructuras específicas, llamada por esta corriente como ' comunicación pública orientada al entendimiento'. Desde este punto de vista es entendida la política como un proceso de razón y no exclusivamente de voluntad, persuasión y no sólo de poder, orientado a la búsqueda de un acuerdo aceptable para ordenar los aspectos de las relaciones sociales de las personas. Parten de considerar a la libertad como libertad ciudadana, la de participante activo en los asuntos públicos los cuales no sólo repercutirán en el destino de su vida sino también en el resto de la comunidad. Esta idea de solidaridad republicana apuntala a la libertad al
_________________________
(15) Barber Benjamín, Op. Cit., pág. 37
(16) Mouffe Chantal, Op. Cit., pág. 73
proporcionar motivación para la autodisciplina.
Dicha motivación es el patriotismo definido como fidelidad común a una comunidad histórica determinada. Señalan que en sociedades multiculturales, la cultura política constituye el denominador común de un patriotismo de la constitución, que simultáneamente, como explica Habermas, agudiza el sentido para la pluralidad e integridad de las distintas formas de vida que conviven en una sociedad multicultural.
El lenguaje del consenso es en principio un intento de tender un puente entre la libertad del liberalismo y el demos de la democracia ; pero la investigación precedente acerca de qué es lo que el consenso entraña realmente, sugiere que “hace poco por llevar a los individuos y a los comunes a una situación de equilibrio..." (17)
Para Barber jerarquizar la participación no invierte la prioridad individual y comunitaria sino que genera un equilibrio genuino entre ambos; reconoce la interdependencia de los individuos entre sí y con las comunidades de las que emana el sustento para sus identificaciones y sus derechos socialmente constituidos y de este modo hace de los ciudadanos moralmente autónomos el objeto de la política democrática liberal.
Con el cuestionamiento a la centralidad de la política y a su capacidad orientadora del proceso social y con la reducción de la misma a una lógica de gestión competitiva que obedece al tipo de relaciones de los procesos de mercado, se abandona la responsabilidad de la reproducción social al principio de autoregulación social. Como lo explica Habermas: "Conforme a la concepción liberal la política es en esencia una lucha por posiciones que aseguran la capacidad de disponer de poder administrativo ... El éxito se mide por el asentimiento de los ciudadanos a personas y a programas, cuantificado por el número de votos obtenidos en las elecciones. Con sus votos los electores expresan sus preferencias. Sus decisiones de voto tienen la misma estructura que los actos de elección de quienes participan en un mercado orientándose a obtener un mayor provecho posible". (18 ) Cada elector tendría en cuenta sólo su propio interés. Lo colectivo es entonces el resultado de transacciones entre intereses privados distintos, contrapuestos. Cabría preguntarse si, en el planteo del liberalismo actual, el marco procedimental para que los distintos intereses privados se expresen, es suficiente para garantizar la continuidad del orden, esto es, si la regla del procedimiento es suficiente motivación para aglutinar los intereses, por lo demás fragmentados y en conflicto.
Es por este motivo que preocupa la cohesión social en la democracia .El comunitarismo como hemos visto, insiste en impugnar a los liberales en la medida
________________________
(17) Habermas Jürgen, " Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado democrático de derecho en término de teoría del discurso", Ed. Trotta, Madrid l998, pág. 623
(18) Habermas Jürgen, " Tres modelos de democracia ", Agora, año 1, invierno 1994, pág. 44
que estos últimos reducen la instancia de formación e identificación de lo colectivo a una cuestión agregativa de voluntades individuales y le quitan a lo político el papel activo en la producción de fines y metas colectivas que remiten a una idea del bien común.
De hecho, la propuesta de Rawls de la concepción política de la justicia es una respuesta desde el liberalismo a este problema planteado por los comunitaristas. La concepción política de la justicia como principio regulador de la sociedad donde conviven diversas versiones del bien, va de la mano de la formulación de un consenso superpuesto razonable que implica un concepto idealizado, abstracto y de especificación en un ámbito público independiente de la diversidad social. Si bien se apela a cierta idea sustancialista del bien, esta concepción de la justicia no deja de tener una referencia procedimental . No implica ciertamente la construcción política de una particular jerarquización de valores, sino que sólo a nivel abstracto el concepto intenta abarcar contrapuestas concepciones del bien existentes en la sociedad. Queda el interrogante de si esta concepción de la justicia divorciada de los ámbitos particulares, exclusiva del ámbito público, es suficiente para resolver el problema de la unidad social.
Si la política se concibe como experiencia auto-referida, y no como el resultado de las distintas formas de reclamo del ámbito social, difícilmente pueda erigirse en sustento del colectivo social, y consecuentemente pueda tener incidencia en definir la direccionalidad del orden.
BIBLIOGRAFIA
Lechner Norberto, " Los nuevos perfiles de la política, Un nuevo bosquejo", Revista Nueva Sociedad Nº 132
Von Beyme Klaus, " Teoría política del Siglo XX , de la Modernidad a la Posmodernidad"
Nozick Robert, " Anarquía, Estado y utopía", Fondo de Cultura Económica,Bs.As. 1988
Rawls Jonh, " Ideas fundamentales del Liberalismo Político", Agora, año 1 invierno 1994
Rawls John, " El liberalismo político", Fondo de Cultura Económica, México, 1995
Mouffe Chantal, " La política y los límites del liberalismo", Agora, año 1, invierno 1994
Dworkin Ronald, " El liberalismo Político" Agora, año 1 invierno 1994,pág.97
Dworkin Ronald, " Etica privada e igualitarismo político", Paidós, 1993
Sandel Michael, " Liberalism and the limits of Justice", Cambridge University Press, 1982
Barber Benjamín, " La democracia liberal y los costos del consenso", Agora, verano 1995
Walzer Michael, " La Crítica Comunitarista del Liberalismo ", Agora, año 2, verano 1996
Habermas Jürgen, " Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado democrático de derecho en término de teoría del discurso", Ed. Trotta, Madrid l998
Habermas Jürgen, " Tres modelos de democracia ", Agora, año 1, invierno 1994
Crozier Michael, Huntington Samuel, Watanuki Joji, "The Crisis of Democracy", New York University Press, Introduction, 1975.
Tags: Ciencias Sociales, Teoría política, Comunicación Social.