Me crucé a
una señora en la vereda. Es una docente muy jubilada. Tenía una buena impresión de ella: en la crisis del 2001 hubo unaasamblea en el Centro de Comercio y tuvo un papel activo en la resistencia.
Hoy la crucé en la vereda. Los jacarandáes están bien florecidos y tapizan las veredas de color lila.
-Hay que barrer las veredas- dijo ella.
-Sí- dije complaciente -, se puede patinar uno.
-Sí- dijo ella-, tengo que caminar contra la pared.
-Aunque ofrecen una linda vista- dije.
-Pero hay que barrer la vereda.
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