Mi amigo el artista plástico (¿lo recuerdan?, aquél que se tomó un avión para Austria pretendiendo ir hacia Asturias) llegó a la ciudad y se dio una paseo por la misma (ciudad). Al pasar frente a un negocio de venta de electrodomésticos, me agarró del brazo (con la fuerza que hizo casi me perfora el bazo) y dijo:
-¡Pará, pará!
-¡Qué pasa!- dije, creí que se la había tapado una vena o algo así.
-¡Mirá el cartel!
-¿Cuál?
-¡Ése, ése que está ahí!
Facilidades, consulte aquí, leí para mí mismo. Bueno, me dije, qué pasa con esto, pero mi amigo ya encaraba la puerta del negocio. Lo seguí.