Leo en
Tres Monjes Rebeldes, de Raymond, que Dios rompe el corazón del hombre (tribulaciones, angustias, infifelidades, etc.) para, pedazo por pedazo, reconstruirlo como el suyo.
Digo yo, Magister, ¿no hubiera sido mejor hacerlo así desde el génesis?
¿O fue así y ahora estás barajando y dando de nuevo por el tamaño del tropezón en el Paraíso?
Tags: Reflexión, Tal vez espiritualidad, Preguntas a la divinidad.