lunes, 10 de diciembre de 2007
Usted tiene el derecho de creerme o no.
Estábamos en una recepción con mi amigo, el artista plástico.
Julia Zanco ameneizaba la velada. Había conseguido unas notas altas, muy afinadas.
-Qué bien interpreta esa cantora!- dijo él.
-Perdón: cantante- dijo una señora detrás de mí.
Luego nos dimos una vueltecita y mi amigo se detuvo a mirar una pintura. También estaba la señora profesora de lengua a la vinagreta.
Dice ella:
-¿Vio?, ¡qué buena pintora!
-Perdón- dijo mi amigo -: pintante.
Julia Zanco ameneizaba la velada. Había conseguido unas notas altas, muy afinadas.
-Qué bien interpreta esa cantora!- dijo él.
-Perdón: cantante- dijo una señora detrás de mí.
Luego nos dimos una vueltecita y mi amigo se detuvo a mirar una pintura. También estaba la señora profesora de lengua a la vinagreta.
Dice ella:
-¿Vio?, ¡qué buena pintora!
-Perdón- dijo mi amigo -: pintante.
Tags: Literatura, Semántica, Palabras.

