viernes, 14 de diciembre de 2007
San Serapio (un singular y heroico voto)
Recordamos hoy a San Serapio, un santo que tuvo una actuación destacada en la reconquista de Mallorca y cuyos valores de heroísmo parecen impensables en los tiempos actuales.
Serapio nació en Londres en 1168. Desde pequeño, mostró gran piedad y una decidida inclinación religiosa. En su edad juvenil manifestó fervientes deseos de contribuir a la liberación de Tierra Santa. Su padre, que era general del ejército inglés y estaba emparentado con la familia real, prometió llevarlo consigo, y en el año 1190 marchó con el rey Ricardo Corazón de León a Palestina.
Más adelante se dirigió a España para combatir contra los moros al lado de los reyes Fernando de Castilla y Jaime I de Aragón.
Un singular y heroico voto
Resolvió más tarde retirarse a la soledad y, habiendo conocido en Barcelona a san Pedro Nolasco, ingresó en la orden de los mercedarios, fundada para la redención de cautivos, profesando los tres votos de castidad, obediencia y pobreza, y el cuarto, de quedarse de rehén si fuese necesario para liberar a los prisioneros.
En el ejercicio de este nuevo ministerio desempeñó con eficacia numerosas misiones.
En aquel tiempo la isla de Mallorca estaba ocupada por los moros y desde allí partían navíos que asolaban las costas de Cataluña y apresaban las embarcaciones en el mar. Cuando el rey don Jaime partió con una armada hacia aquella isla, Serapio se unió a la expedición y cooperó con arrojo a su reconquista.
Al volver, realizó algunas redenciones, una de ellas en Murcia, donde liberó a noventa cautivos. Más tarde, en Argel, no pudiendo rescatar a todos por falta de dinero, determinó quedarse él como rehén, con lo que dio comienzo su martirio. Apaleado y torturado, entregó la vida el 14 de noviembre de 1240
Serapio nació en Londres en 1168. Desde pequeño, mostró gran piedad y una decidida inclinación religiosa. En su edad juvenil manifestó fervientes deseos de contribuir a la liberación de Tierra Santa. Su padre, que era general del ejército inglés y estaba emparentado con la familia real, prometió llevarlo consigo, y en el año 1190 marchó con el rey Ricardo Corazón de León a Palestina.
Más adelante se dirigió a España para combatir contra los moros al lado de los reyes Fernando de Castilla y Jaime I de Aragón.
Un singular y heroico voto
Resolvió más tarde retirarse a la soledad y, habiendo conocido en Barcelona a san Pedro Nolasco, ingresó en la orden de los mercedarios, fundada para la redención de cautivos, profesando los tres votos de castidad, obediencia y pobreza, y el cuarto, de quedarse de rehén si fuese necesario para liberar a los prisioneros.
En el ejercicio de este nuevo ministerio desempeñó con eficacia numerosas misiones.
En aquel tiempo la isla de Mallorca estaba ocupada por los moros y desde allí partían navíos que asolaban las costas de Cataluña y apresaban las embarcaciones en el mar. Cuando el rey don Jaime partió con una armada hacia aquella isla, Serapio se unió a la expedición y cooperó con arrojo a su reconquista.
Al volver, realizó algunas redenciones, una de ellas en Murcia, donde liberó a noventa cautivos. Más tarde, en Argel, no pudiendo rescatar a todos por falta de dinero, determinó quedarse él como rehén, con lo que dio comienzo su martirio. Apaleado y torturado, entregó la vida el 14 de noviembre de 1240
Tags: Santoral, San Serapio, Mallorca.

