... Habrá personas que se pregunten: ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora precisamente? ¿Por qué mi mujer, mi padre, mi hermano, mi amigo? Todas estas preguntas son muy comprensibles. Pero yo quisiera plantearos hoy otra que puede conducir más lejos. Es una pregunta que arranca la espina mortal de todo aquello que se puede ocultar tras el sufrimeinto y la enfermedad como un elemento absurdamente destructor o contrario a la vida misma. Se trata de la pregunta no sólo sobre el "por qué", sino el "para qué". Al "por qué" no nos puede responder nadie sobre la tierra. Por el contrario, la pregunta para qué me ha sido impuesto este sufrimiento puede abrirnos nuevos horizontes.