Ideales vs. Estómago.
Exodo 17, 3-7
El pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: «¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?»
Hasta qué punto el padecimiento físico puede socavarnos la profundidad de nuestros ideales.
Dice Dostoievsky en Los hermanos Karamazov:
Conocí a un "luchador por la idea", quien me contó que en la cárcel, cuando le privaron de tabaco, sufrió tanto a causa de dicha privación, que, a cambio de tabaco por poco traiciona su "idea". Y un hombre así dice: "Voy a luchar por la humanidad".
Los apóstoles no deseaban cigarrillos, sólo querían dormir.
Padre Efraín Sueldo Luque
[...] Le producía sudor de sangre. Tanto le costaba que dejó a los apóstoles orando, después volvió a buscar a sus compañeros y los encontró durmiendo, los dejó dormir y se fue a orar de vuelta. Al rato, volvió a ver si estaban despiertos; los encontró dormidos. Cuando ya llegaban a aprehenderlo, les dijo: "No han sido capaces de velar ni una hora conmigo".
¿Por qué buscaba compañía? Porque humanamente necesitaba a alguien al lado. Era muy fuerte lo que tenía que enfrentar. Pero... "No se haga mi voluntad, sino la Tuya", "Si es posible que pase de mí este cáliz". Eso es legítimo, pero en el acto que se imponga el yo verdadero. Y percibimos en el acto cuál es el yo verdadero. Es el que quiere esto porque lo ve claro como voluntad de Dios [...]
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