El Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas.» Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.» (¡Retobado el hombre!)
Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. (Ah...se nota que, el signo, lo tenía que dar igual) Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel.»