Cuestiones que me enervan de los consumidores.
Casi Noche Buena (buena temperatura, digo). Entro a un comercio, está hasta la culata de gente.
Los primeros, agolpados contra el mostrador, están tan cerca de los vendedores que un poco más y le salen por la espalda (Groucho).
Saco el número y espero. Qué número irá, pienso. Se va una clienta, la que sigue pronta como una baby scuit, no deja que el vendedor llame por número se lo alcanza directamente.
Ahí se va otra... estiro el oído hacia a delante... ¡zas!, otra señora pronto shake extiende el número antes de que el vendedor vocifere el turno.
Señoras... por qué no se van un poco a la mierda...Tags: Consumidores, Comercio, Vida cotidiana.