sábado, 31 de mayo de 2008
Argumentos escorpiónicos
La fábula de la rana y el escorpión
En los dominios de Shien-Lon, luego de intensas lluvias, el escorpión le dijo a la rana:
-Necesito que me lleves sobre tu lomo hasta tierra firme... Si no me llevás voy a morir ahogado...
La rana, dubitativa, miró al escorpión. Dijo:
-No... no puedo llevarte, porque no bien subas sobre mi lomo me vas a picar y la que voy a morir soy yo...
-¡Vamos, amiga!... ¡Salvame! Prometo formalmente no picarte con mi aguijón...
La rana asomó su cabeza fuera del agua y dijo:
-No, no me fío de vos... Me vas a picar... Sos un escorpión...
-¡No! -dijo el escorpión- ¡No te voy a picar! ¡Lo juro! … ¡Dale, llevame! Podés tener mi palabra de honor de que no te voy clavar mi aguijón, porque si lo hago nos moriríamos los dos.
-Bueno, está bien - dijo la rana convencida por la fuerza del argumento escorpiónico - acepto tu palabra.
Y así fue como el escorpión montó sobre el lomo de la rana y los dos se dirigieron nadando hacia la salvación. Iban avanzando a través de aquella masa de agua, cuando de repente, la rana sintió un fuerte dolor en la nuca. Era un dolor agudo, lacerante, adormecedor... Enseguida, comenzó a estremecerse... El veneno corría fulminante a través de sus venas, paralizando los miembros y obnubilando los sentidos...
Antes de perderse totalmente alcanzó a decir:
-Escorpión... ¿por qué me picaste? …la tierra firme aún está muy lejos, ahora vamos a morir los dos...
Y mientras los dos se hundían en el agua, irreparablemente, el escorpión dijo:
-Lo siento... no pude evitarlo... es mi naturaleza
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