miércoles, 30 de julio de 2008
Para Sole
Para Sole

DE TAGORE PARA SOLE
Ahora le salían poemas tristes, metafísicos, románticamente torturados. Por allí se decía que Rabindranath era "el Shelley de Bengala", pero lo cierto es que se sentía deprimido y confuso, sometido a inconfesables dudas respecto a su propio talento. De este sombrío estado de ánimo saldría gracias a una vivencia mística, al descubrir –en la contemplación del amanecer- la íntima y serena poesía de la naturaleza recuperando para sí aquel misterio que ya había rozado su espíritu en los días de la infancia.
Escribiría: "Me quedé a contemplar el espectáculo, cuando, de repente, pareció como si se me cayera una especie de venda de los ojos, y el mundo entero se me reveló bañado en un resplandor maravilloso [...] Este resplandor traspasó en un momento todos los velos que mi melancolía y el abatimiento habían acumulado sobre mi corazón, inundándolo en una luz universal".
La decisiva experiencia encontró feliz expresión en los Cantos de la mañana, donde el poeta superaba plenamente sus angustias interiores. Y puede decirse que el eco anímico de aquella experiencia fue "haciendo" el tono inconfundible de su voz poética y configurando su serena visión del mundo. Sí, Tagore sería un poeta místico y, como tal, un admirativo discípulo de la naturaleza.
Había dado un gran paso hacia sí mismo, aunque estaba lejos de la madurez […]
Introducción a El jardinero de Rabindranath Tagore.
Tags: Literatura, Poesía mística.

