Jorge Sagrera Escritor/Lic. en Comunicación Social

viernes, 12 de septiembre de 2008

Discapacitado, Claro

Discapacitado, Claro

 

 

  

A nuestra mesa de trabajo llega una queja del señor Antonio, del barrio Santa Catalina del lago Ontario.

Dice:

Estimado señor:

Hoy fui a pagar la factura del teléfono celular que tengo con la empresa Claro.

 

Como hace siete meses que no me envían la factura voy con la de diciembre de 2007. El muchacho que cobra en Bapro ya no sabe dónde abrochar los comprobantes de pago.

 

Pero eso no es lo más importante, porque, en la próxima, voy a llevar una hoja de cuaderno, le pido que lo abroche ahí. Eso no es problema.

 

El problema es que cuando consigo comunicarme con la empresa Claro y me atiende la señorita ¿Habla María Teresa en qué puedo ayudarlo?, le digo:

 

-Hola, sí, le paso el pago de la factura, que otra vez no me llegó…

-Su reclamo ya está asentado, señor. Qué importe pagó.

-Treinta y seis pesos.

-Un momento… … le faltan treinta centavos.

-…

-Hola, ¿me escuchó?

-Sí, ¿me lo dice en serio?

-Por supuesto.

-No me lo puede cargar en la próxima factura.

-Un momento… … No, señor, se lo tomo condicional: si dentro de siete días no cancela su deuda se le corta el servicio.

 

Qué quiere que le diga, señor; la verdad es que me siento un discapacitado en estos tiempos que corren.

 

Estoy de acuerdo con usted Antonio, más Claro échele agua (perdón por el chiste estúpido).


Tags: Discapacitado, Claro celulares, Maltrato, Quejas, Humor.

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