martes, 16 de septiembre de 2008
Lleve la Cruz con Gracia
Lleve la Cruz con Gracia

FRAGMENTOS DE HOMILÍAS
Padre Efraín Sueldo
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Entonces ahí está lo duro de nosotros [...] Porque nacemos, hemos sido creados, hechos, amasados ("te he tejido en el seno de tu madre", dice Dios), y todas las fibras del ser están hechas para que el ser vibre en el gozo, la alegría y la paz, participando nada menos que de la Vida de Dios, que es una vida plena, total, sin límites, la más sublime que se pueda imaginar, que incluso es "inimaginable".
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Entonces todo el ser del hombre tiende a eso…; no condenemos a la gente porque quiere ser feliz: ¡nace para eso! ; nace con todo su ser tendiendo, con esa fuerza brutal de la ley de gravedad del ser, hacia la felicidad, el bien, el gozo, la alegría y la paz.
Y también nace condenado a sufrir: llamado a aquello, condenado a esto...
[…]
Entonces la vida del hombre es lo mismo; podríamos decir: "está condenado a sufrir". No hay quien no pase por la cruz, no hay quien no lleve su cruz.
Pero puede llevarla a la rastra, de mala gana - porque sacársela de encima no podrá -, o puede llevarla en la Fe.
No será sin dolor, lágrimas o cansancios. No será sin el derecho a decirle: "Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz. Padre, quisiera que me aliviaras la carga. Padre, ¿hasta cuándo me vas a tener la mano encima?"..., todo lo que quiera decirle como hijo; nadie le quita ese derecho. Pero siempre agregando: "no obstante, dame fuerzas para hacer tu voluntad".
Yo quiero hacer tu voluntad. Pasa que Vos mismo me has puesto en el ser esta tendencia a la felicidad y no soporto esta vida de cruz, me parece que no la aguanto más. Yo no nací para ella, yo estoy hecho para esto otro. Ahora: ¿Vos me pides que por este tiempo, por estos años o mientras viva en la tierra tenga que vivir esto? Bueno, dame la fortaleza; dame el Espíritu de tu Hijo, dame la actitud de María; dame ese Espíritu que invadió a tus santos, a tus mártires y a este precursor de Cristo que lo precedió en sus pasos.
[…]
Por eso, hermanos, sepamos tener la actitud de espera, más allá de nuestros costos, más allá de nuestras actitudes internas y comprendamos esto: que por naturaleza nosotros no podemos soportar la cruz, es imprescindible la Gracia. Si para alguna cosa vale aquello de Jesús: "sin mí no pueden hacer nada", es para poder cargar la cruz. La cruz no la podemos cargar sin la Gracia, porque la naturaleza no ha sido hecha para la cruz. Sólo la Gracia nos permite subir.
29 de agosto de 1991
Tags: Fragmento homilía, Homilías, Cruz y Gracia, Felicidad.

