Jorge Sagrera Escritor/Lic. en Comunicación Social

martes, 18 de noviembre de 2008

Copa Davis: sale Rafa Nadal, entra Luli Salazar


 

 

Es fama que la lesión de Nadal, dejó en inferioridad de condiciones al equipo español de copa Davis.

 

La estrategia del capitán ibérico, entonces, se enfocó a quitarle piernas a Del Potro. Cualquier estrategia es válida. ¿Vale?

 

Por eso han hecho las gestiones necesarias y le presentaron a Luli Salazar (El Luli Mancini está que trina, porque no se la presentaron a él).

 

Ahora, dejo la declaración de El Cacique, el perro de Juan Moreira, que tal vez sirva para dejar en claro qué puede suceder con la jugada de esta baraja española.

 

 

Declaración de El Cacique que justifica su papel en la noche en que mataron a Juan Moreira

 

Así andan diciendo algunos, amigazo. Dicen que no tuve un papel destacado en la batalla final, en el entrevero de La Estrella. No me haga acordar, compañero, que ya ni la cola puedo menear: para mí hace rato que se acabó la fiesta.

 

Acá se habló de perros, mi amigo. Se habló de lo importante que somos para la vida del gaucho: ni un ladrido fuera de lugar, compadre. Se habló del galgo, como pastor de ovejas. Se habló de la inteligencia del ovejero y de lo combativo que resulta el mastín. Se habló del cuzco, un servidor, al que se lo definió como el policía del gaucho.

 

Muchas cosas lindas hemos escuchado de nosotros, pero faltó algo, amigazo. En ese ensayo perrístico, faltó algo. Ese algo, tiene que ver con el instinto salvaje que uno lleva adentro; y que, finalmente, fue el que me sacó de la cancha.

 

Pero me explico, compañero, si no usté no va a entender. Resulta que aquel día, el 20 de abril, nos llegamos a La Estrella para pasarnos unos días. Claro, claro, entiendo. Esa parte ya la conoce. Bueno, la cuestión es que ese día, después de almorzar, Moreira se acostó con la Laura y se quedó profundamente dormido.

 

Yo andaba de policía por ahí, oliendo un rastro, meando un árbol, canejeando un gato; cuando de pronto, como una tormenta de verano, entró la partida al patio. Se dirigió, como rejucilo, a la habitación de Julián Andrade, a quien confundieron con Moreira. Eso los distrajo un rato.

 

Yo ladraba a más no poder: mis ladridos doblaban a muerte, y Moreira me los interpretó. Eso le dio algún tiempo para prepararse. Pero usté, amigazo, habrá comprobado, así lo andan mentando, que a partir de ahí ya no tuve acción, igual que si me hubieran cepiado.

 

¿Usté me pregunta, usté quiere saber si yo podría haber salvado a Moreira?  No lo sé compañero, sólo sé que podría haber mordido uno que otro tobillo, haber taladrado oídos con mis ladridos (note la rima, compadre: yo también soy un buen verseador) y eso hubiera ayudado. Pero no pude...

 

Usté querrá saber qué pasó aquella tarde... Voy a confesárselo. Hay que decirlo de una buena vez. Con una gran vergüenza le voy a soltar esta verdad que me agobia como sol de verano cayendo a pique.

 

Esa tarde, amigazo, el capitan Eulogio Varela la trajo... Él sabía muy bien que yo era la derecha de Moreira y que cuando me prodigo no hay faca que me detenga... Pero, como le decía, el capitan Varela la trajo y me la soltó ahí nomás delante de mis narices: una perra en celo, amigazo. Y ahí nomás se me acabó toda la bravura... A partir de ahí no serví (sí a la cuzquita) para nada... No se apure, compañero, tenga un poco de compasión. No me juzgue tan duramente... acaso uno ¿no es humano?

 


Tags: Luli Salazar; Rafa Nadal, Del Potro, Copa Davis, Tenis.

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